RESEÑA HISTÓRICA

      Para entender la situación conflictiva a la que llegó Zamora, lo primero que debemos hacer, es conocer cómo se hizo Fernando I, rey de Castilla, con las tierras que luego repartiría entre sus hijos:

COMIENZOS :

      A principios del siglo XI, Fernando I, heredó de su madre el territorio de Castilla todavía como Condado aunque fue gobernado por su padre, Sancho III, hasta su muerte. En este momento pasa a manos de Fernando I ya como Reino de Castilla.

      Para hacerse con el Reino de León, Fernando I, entró en guerra con su cuñado, Vermudo. Al morir éste, la contienda finaliza y León queda en posesión de la mujer de Fernando I, Sancha de León. Debido a las costumbres de la época, esto significaba que el dueño legítimo de León era Fernando I.

      La adhesión de León a Castilla provocó el enfado de Sancho IV, hermano de Fernando I y rey de Navarra. Éste amenazó a Castilla con una guerra. El rey de Castilla trató de evitar el fatal encuentro enviando a dos monjes en labores diplomáticas para parlamentar con Sancho IV. La tozudez del rey navarro provocó el inevitable choque que acabó con la muerte de Sancho IV y la anexión de Navarra a Castilla bajo mandato único de Fernando I. Éste, apesadumbrado por la muerte de su hermano le ofreció Pompa Regia como despedida.

HERENCIA REAL :

      Antes de su muerte, Fernando I, repartió sus tierras entre sus hijos varones. A Sancho, primogénito, le entregó Castilla. A Alfonso le dejó el Reino de León y al Infante García le otorgó Galicia.

      A pesar de que la leyenda cita a Urraca y a Elvira como herederas de Zamora, Toro y diversos monasterios, la realidad es bien distinta. En aquella época las mujeres carecían de derecho de gobierno y Zamora, entonces, pertenecía al Reino de León, gobernado por Alfonso.

INTENTO HEGEMÓNICO :

      Sancho II estaba dolido por el reparto de su padre ya que se consideraba legítimo heredero de las tierras de León, Castilla y Galicia al ser el hijo primogénito. Para saciar su dolor emprendió una guerra para unificar todo el legado de su padre.

      Primero cayó Galicia. Las tropas del Infante García no pudieron contener las acometidas de Castilla por lo que Sancho tomó el control y gobierno en poco tiempo. Después, Sancho declaró la guerra a su hermano Alfonso para hacerse con el control del Reino de León. Así, Castilla y León combaten en los campos de La Llantada, al pie del río Pisuerga, saliendo derrotado Alfonso, que incumplió su parte del acuerdo al no entregar sus posesiones a su hermano y vencedor, Sancho.

      Alfonso y Sancho acuerdan otra batalla, esta vez definitiva. El combate se produce en La Golpejera, provincia de Salamanca. Alfonso vuelve a caer derrotado y es encarcelado por su hermano, quien además anexiona León a Castilla.

ZAMORA Y URRACA :

      Alfonso entregó Zamora a su hermana Urraca en un intento de frenar la expansión castellana y como pago a los favores que Urraca le había satisfecho a Alfonso durante su reinado. La Infanta Urraca que, según parece, estaba unida a su hermano Alfonso por algo más que un amor fraternal, negó obediencia a Sancho.

      Zamora, quedó entonces, como único foco de resistencia ante Castilla. Sancho, herido en su orgullo, acudió presto a sofocarlo. Hasta Zamora se dirige una expedición militar con el mismo rey y su alférez Rodrigo Díaz de Vivar a la cabeza, que sitiaron la ciudad.

EL CERCO DE ZAMORA :

      Sancho acude con sus tropas a tomar Zamora, que no se entrega. Deciden entonces sitiar la ciudad, sitio que dura seis largos meses. La situación de los zamoranos comenzó a ser angustiosa ante la escasez de víveres y el constante asedio de la ciudad por parte de las tropas de Castilla.

      Un caballero castellano traía de cabeza a la resistencia zamorana, su nombre, Rodrigo Díaz de Vivar: El Cid Campeador, que fue armado caballero, años atrás, en la Iglesia de Santiago, en la propia ciudad que ahora cercaba por orden y antojo de Sancho.

      Doña Urraca echó en cara sucesivas veces la actuación del Cid contra la ciudad zamorana así como no haberla elegido como esposa a favor de Doña Jimena. Rodrigo Díaz se escudaba en las órdenes de Sancho, aunque tras la muerte de éste, juró no volver a combatirla.

EL PAPEL DE VELLIDO :

      El cerco duraba ya varios meses y ante el desaliento general de la población zamorana, Vellido Dolfos decidió poner soluciones al conflicto. Vellido con su hazaña trataba de ganarse el favor de Urraca, de la que estaba profundamente enamorado.

      Vellido se hizo con la confianza de Sancho para asesinarlo con el objetivo de acabar con el insoportable cerco de Zamora. No se sabe con exactitud el método utilizado para apartarlo de su tropa, pero se cree que Sancho sucumbió ante la promesa de Vellido de enseñarle un postigo que permitía entrar al recinto amurallado. En un descuido forzado del monarca, Vellido le atravesaba con su propio venablo camino de la entrada.

      Sancho yace desangrado sobre la tierra y Vellido aprovecha para huir a la ciudad de Zamora. El Cid lo ve escapar y se percata de lo acontecido, emprendiendo una persecución sin éxito. Vellido alcanza Zamora y el Cid pronuncia su frase más mítica: “malaya el caballero que sin espuelas cabalga”.

LA JUSTA POR LA INOCENCIA :

      Tras la muerte de Sancho, Castilla acusa a los zamoranos de ser partícipes en el asesinato del rey. Zamora defiende su inocencia y señala a Vellido como asesino único. Éste es juzgado y condenado por sus propios congéneres a morir descuartizado por cuatro potros atados a cada una de las extremidades de su cuerpo.

      Esto no sacia el hambre de venganza de Castilla que reta a Zamora a un juicio de Dios que consiste en el combate entre cinco zamoranos y un castellano para dilucidar el vencedor del reto.

      Diego Ordoñez era el caballero castellano encargado de vengar a Sancho. Arias Gonzalo, gobernador de Zamora y consejero de Doña Urraca, junto a sus cuatro hijos se encargaron de defender la inocencia zamorana.

      Diego Ordoñez mató en combate a los dos hijos más jóvenes de Arias Gonzalo en sendos combates. El tercero de los hijos en liza, fue pasto del acero de Diego, pero antes de morir hirió al caballo enemigo lo que causó la salida del campo de la verdad de Diego Ordoñez y su derrota. Así Zamora quedó libre de toda acusación.

CAMBIO DE MANOS:

      Alfonso sale de su encarcelamiento para hacerse con el control del poder dejado por su hermano muerto en Zamora. Cesan las presiones contra Zamora y doña Urraca cede el control de Zamora a Alfonso, quien unifica todos los reinos que repartió su padre.

FIN DE LA HISTORIA:

      Cuando Alfonso toma el control de Castilla, León y Galicia, Zamora queda como una pieza más del engranaje real. Deja de ser protagonista principal de la historia para continuar a la sombra y reinado de diferentes reyes hasta nuestros días.